EL CAMINANTE


Se me ocurre que  estos dibujos podrían ilustrar unas pocas letras, ninguna más de las necesarias para relatar una parábola. Alla cada cual le saque su significado

Un lugar de amplios campos y delgados senderos, era recorrido una semana si y otra también por un caminante y lo hacia quizás para ir por provisiones o quién sabe si por puro placer. Una mañana al dar vuelta a un recodo en la senda, lugar este en el que solía parar a beber de una fuente. Tras beber alzo su mirada y se  fijo que había un hombre enfrascado en un ir y venir apañando ramas y piedras de todos los tamaños, construirá algo pensó. El caminante tras observarlo le pregunto._ Oiga señor, que hace? ._A lo cual aquel le respondió._ Construyo mi casa en este bonito lugar. El caminante siguió su camino, se fue pensando que el hombre era afortunado en saber hacerse su propia casa y poder utilizar lo que la naturaleza le daba

Capturasenda 4 la fuente

Paso una semana y el caminante paso por el mismo lugar, vio una bonita casa y casi ninguna de las piedras que impedían al agua llevarse el sendero por el cual pasaba, el barro cubría sus botas. Se fijo bien y vio otra vez al hombre. Esta vez sacaba tierra de un gran hueco y sin más le pregunto._ Oiga señor que hace? El hombre le respondió. _  Hago un pozo, quiero recoger agua para tener en mi casa. El caminante siguió su camino y se fue pensando en la buena disposición para arreglárselas por si mismo que tenía ese hombre.

senda 2senda 3

Paso otra semana y otra vez el caminante paro su andar, para refrescarse en la fuente de ese lugar pero esta vez no pudo, el agua había dejado de salir por el caño y los arboles que le daban sombra ya no estaban. El caminante vio otra vez a aquel hombre y esta vez enzarzado en un continuo golpear estacas a orillas del sendero, le pregunto nuevamente._ ¿Qué hace esta vez?  Aquel le respondió…Quiero hacer una valla para que nadie entre ni vean lo que tengo en mi casa cuando pasen por el camino

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BALAITUS Simbolo del Pirineo


El Balaitus. Montaña entre montañas cuando hablamos del Pirineo. Para mi escalar esta montaña ha sido como una borrachera, siempre he sacado de su ascensión algún problema que me ha hecho enfadar. Pero siempre la he querido repetir.

Vista de la gran pared

Con sus 3.145m es todo un símbolo al hablar del Pirineo. Siempre es difícil su ascensión sea cual sea la ruta que te decidas a hacer y la puedes hacer más difícil aun si no eres precavido y tienes en cuenta los factores climáticos o los limites que te marca tu experiencia y pericia entre las rocas. Yo la he subido tres veces y todas ellas en solitario así como un intento fallido, al que tengo en mente como una de las situaciones límite más duras de mi vida. Pero alcanzar su base no sabría decir en cuantas ocasiones lo he hecho, quizás mi hermano lo sepa y tengo que decir que los paisajes que se descubren, los rincones y la grandiosidad que la naturaleza nos regala aquí bien merece aguantar un madrugón  Si tuviese que aconsejar una ruta para alguien que quisiera poder hablar del Pirineo en toda su grandeza con solo una visita. Le diría que la mejor sería alcanzar la base del Balaitus desde el embalse de La Sarra, recorrido este que la gente suele hacer en dos etapas, pues es bastante largo. Tengo que decir que yo siempre lo he hecho en una tirada (ida-ascensión-regreso) y te metes en el cuerpo más de diez horas.

La primera parte del recorrido es de lo más agradable, un sendero acompaña al rio Aguas Limpias que tendremos a la derecha, primero por un valle más o menos ancho y herboso hasta el llano de Tornadizas, luego un bosque de hayas nos da cobijo y sombra solo rota en algunas ocasiones para dejarnos admirar el agua que baja por los abundantes barrancos, fresca y limpia os aseguro que yo nunca me he cargado con el peso del agua en este recorrido

Llegado a un punto del sendero hay una desviación a la izquierda, que asciende bruscamente, os la aconsejo para apreciar mas la alta montaña, pero os prevengo que perderse por este recorrido es más fácil que por el sendero marcado 

  Tras un buen trecho de zigzaguear entre los muchos bonsáis naturales que esta dura tierra nos regala a la vista y los retorcidos pinos que se abren paso entre las rocas, alcanzaremos el barranco de Arriel por el que ascenderemos.

Este barranco es tempestuoso o placido según la cantidad de lluvia que los días previos hayan recogido las montañas y los ibones y picos del mismo nombre que nos encontraremos tras ascenderlo. Desde aquí ya se aprecia el lugar al que vamos y como no quiero que esto sea una página de rutas de montaña, no me expandiré en relataros todo el recorrido, tan solo que sepáis ubicaros y ubicar mis dibujos que para nada hacen honor a la belleza de este lugar

CONTINUARA…

Mi totem


          

Cuantos lugares vistos, y cuántos de ellos escuchados. Las cascadas en la montaña son las palabras lanzadas al viento que la naturaleza nos regala. Son los paréntesis entre los silencios en las largas caminatas

Si llegas a un salto de agua estruendoso sin haber disfrutado de las muchas horas en silencio, caminando hasta alcanzarlas. Si tu forma de reunirte con tan esplendido prodigio natural, es el coche, entonces para ti tan solo será un rio que se desploma de forma ruidosa.

Pocas cosas hay tan mágicas como ver un pequeño hilo de agua que aflora de una zona verde, lucha zigzagueando entre las rocas y al que una pisada de nuestras botas puede cambiar su rumbo. Acompañarlo en su recorrido y saciar nuestra sed en su cauce. Un pequeño hilo de agua que se detiene mientras llenamos la cantimplora y que se une a otros y a otros más hasta alcanzar esa fuerza sorprendente capaz de quebrar las montañas. Hay mucho de mágico, de hipnótico en el agua precipitándose desde lo alto

En mis años de minero, en una mina de carbón con varias centenas de metros de tierra sobre mi cabeza, me vi en situaciones muy difíciles y en las que el miedo a morir se hace costumbre y se bromea con él. En esos momentos aparte claro esta de actuar según mi profesionalidad o experiencia me dictaban para la ocasión, en esos momentos mi mente viajaba por unos segundos, hasta un gran salto de agua de los tantos vividos y como buscando alivio a mis males llegaba ese segundo de relajación necesario para pelear por mi vida y salir de ese mal trance, como si de mi tótem se tratase

EL HUSKY


El ALTO ESERA


   

Este rio, el Esera  no es un rio al uso, es un rio de muchas madres y de infinidad de nacimientos. Pero eso si todos esos nacimientos se centran en las abruptas montañas de más de 3000m de los colosales macizos del Posets y la Madaleta , creadoras indiscutibles de un sinfín de torrentes y cascadas, de pozas y de mil y una postales hechas para el disfrute de mis ojos y de los de todos aquellos mortales que se adentran por estas montañas y estos valles

Muchos años redirigí mis pasos por estas tierras y estas frías aguas de Benasque para encontrarme una y otra vez con el Aneto, maestro de obra de todo este roquedal sangrante

 Los torrentes que se lanzan hacia el abismo buscando el apoyo como no, de la escalonada roca, han sido en su mayor parte la inspiración de mis apuntes por estas tierras. Poder dibujar del natural en este marco es privilegio de los que no temen surcar caminos embarrados, ascender praderas surgidas sobre las morrenas glaciares y pasar esas noches de julio o agosto sin más techo que el que una minúscula tienda te da

  

Aun recuerdo la primera vez que mis sentidos se colmaron con las sensaciones de tanta grandiosidad y de cómo meses antes abría los impolutos mapas del ejército, en la mesa de la cocina. Intuyendo las rutas, localizando entusiasmado donde pasaría la noche y donde no. Ese gusanillo que recorre el cuerpo mientras uno sueña con otros lugares, con esas vivencias inmerso en las amadas montañas.

 Qué más da si después de tanta preparación de tanto rayar puntos entre las curvas de nivel imaginando llanos o quebradas, riscos o abismos insondables, sea la siempre bienvenida improvisación, la que en definitiva marque nuestra visita

PRADOS EN CANDAMO


 

Quiero con este dibujo dar un pequeño homenaje a un buen amigo, este es su sitio y en él estará por siempre pues su alma forma parte de estas tierras. Un recuerdo para quien me tuvo tanta paciencia en mis malos días, aquellos en los que yo regresaba dolorido y mal trecho del trabajo

Tú,  mi fiel compañero con una sonrisa y una mirada me decías más que la mayoría de la gente con palabras, aquellos ánimos rebozados en cariño que regalabas a cuantos te querían.

 De cómo sabias cuando era viernes y cuando empezaríamos a vivir otra aventura, otra caminata sin rumbo. También recuerdo que todas ellas eran muy lentas para ti, siempre tenías prisas por alcanzar el horizonte, prisas por comerte la vida sin perder un segundo en cada bocado

Un recuerdo a quien me enseño a no temer al aullido del viento ni a las sombras en la montaña, a mirar a un cielo estrellado sin el estorbo de los ojos, tan solo con el corazón y a sentir la libertad que da el contacto con la naturaleza

Gracias amigo Husky también porque con tu compañía descubrí que se puede sonreír con la mirada y que el cansancio es tan solo un estado de ánimo pasajero. Compañero echo de menos aquellos días en que te sentía cerca siguiendo mis pasos y yo intentando seguir los tuyos cuando la niebla caía y solo tu sabias el buen rumbo que nos traería a casa de nuevo

A un perro fiel, mi buen amigo Husky

Dibujo a pluma y aguada

CERVINO LA MONTAÑA PERFECTA


    

El Cervino, gigantesca pirámide alpina y una gran mole de dura roca que con sus 4478m atrajo hacé años mi atención, hasta el punto que decidí escalarla en solitario. La ruta escogida para mi ascenso no fue otra que aquella empleada en 1865 por los primeros que alcanzaron a ver el valle desde su cima. la arista Hornli o vía clásica, que deja a la derecha la gran cara norte de esta montaña, junto con su espectacular glaciar (En aquella ocasión de los siete expedicionarios solo tres de ellos regresaron para contarlo). Quiero dejaros un fragmento del libro la conquista del Cervino ( cuya lectura me metió la idea ). En el Whimper relato el trágico suceso acaecido durante el descenso:

El descenso se convierte en tragedia porque uno de los integrantes de la cordada pierde pie, cae sobre el guía que va delante y lo arrastra, lo mismo que a otros dos detrás de él:
“Oí una sobresaltada exclamación de Croz y luego le vi cayendo con Hadow. Un momento después, Hudson fue arrastrado tras ellos y lord Douglas los siguió inmediatamente. Todo ocurrió en un instante. En cuanto oímos la exclamación de Croz, Peter el Viejo y yo nos aferramos tan firmemente como permitían las rocas. La cuerda entre nosotros estaba tensa, y notamos el tirón al mismo tiempo. Lo aguantamos, pero la cuerda entre Taugwalder y lord Francis Douglas se rompió.” (p. 169-171)

En referencia a este suceso quiero dejar una opinión del porque de lo acaecido en tan desgraciado descenso y que la tengáis en mente cuando os encordeis a otros, esta máxima ha de primar sobre cualquier otra

 -Cuando el grupo escala encordado sin medios de anclaje seguro a la roca, esta unión es tan fiable como fiable sea el mas incompetente de sus componentes-

 Al descender encordados y perder pie uno de ellos, su peso empujo con fuerza al que tenia tras el y este a su vez dejo al tercero sin la fuerza necesaria para detener tanto peso. La cordada ideal seria aquella que nos permita contrarrestar ese fuerza de gravedad. Dos es la cordada ideal, si por desgracia uno pierde pie y como resultado emprende el trágico viaje, su compañero ( salvo que sea en pared ) tan solo ha de anclarse, utilizar su cuerpo como empotrador, contra cualquier saliente. Otro factor a tener en cuenta al formar la cordada perfecta, es el peso de ambos escaladores. Imaginar por un momento una cordada, en ella uno de sus miembros pesa 100kg y el otro pesa escasos 60 kg, hay cuarenta kilos que favorecen o perjudican según quien ha de ser rescatado

En mis años de escalada, sin tener en cuenta la complicación de la empresa acometida, pues matarse es cuestión de mala suerte o de mala planificación en un muy alto grado. Siempre que he hecho cordada he escalado teniendo en cuenta esto: dos extremos en la cuerda, un escalador en cada uno y en lo del peso, pues como siempre lo he hecho atado a mi hermano Julio, de igual estatura y peso que yo no hubo problema

Dicho sea de paso, no lo sé en la actualidad pero en aquellas fechas, mediados de los ochenta del siglo pasado (hay madre mía como suena eso) no había manera de aparcar como no fuese en un gran aparcamiento de pago cercano al tren que nos deja en  Zermatt. Precioso pueblo de postal, un lugar sin vehículos propulsados por motores de combustion, aunque no por eso exento de peligro, hay infinidad de vehículos electricos de todos los tamaños imaginables eso sí, te atropellaran ecológicamente si no tienes cuidado

Tras el rato en el tren  muy entretenido para mi ( pues me puse en el espacio entre vagones justo al lado de un tipo que llevaba dos perros siberianos muy simpaticos ) Llegue a Zermatt (1608m ) antes de lo que pensaba, saco de mi mochila una fotocopia de un plano del pueblo, que alguien del grupo de montaña tuvo a bien dejarme. Tengo dos opciones que ya había pensado días antes de llegar, o me quedo en un hotelito casita de Heidi de esos que abundan aquí, o hecho a andar hacia mi destino. Me decido por la segunda opción así que arreando que es gerundio, ya dejare la visita turística para cuando regrese de la montaña

 Al llegar al refugio hornli (un hotel a 3260m de altura). Un encargado cortándome el paso se dirigió a mí, supongo que adivino mi intencion de continuar hacia el refugio vivac solvay a 4000m ( Luego me daria cuenta de lo crudo que lo habria tenido para llegar antes del anochecer ). Tras identificarme con mi tarjeta federativa y la carta del grupo de montaña a que pertenecía, empezó un monologo por su parte en italiano y sobre todo con gestos, dando a entender cosas que en principio no me gustaron sobre mi posible intención de continuar hacia arriba. Tras un buen rato y como no di muestras de enterarme de nada, me dijo que pasase al refugio

LLegando al refujio Hornli

 Madera y más madera bien barnizada y en las paredes algunos mapas y fotos de gente posando junto a los guías, he de suponer que eran gente de bien saber en lides montañeras.  Me acerque donde me dijo el tipo, frente a una mesa llena de panfletos tipo guías turísticas, puso una mano sobre uno de ellos e hizo el gesto de que leyese y así hice, ahora sí que no había manera de hacerme el despistado, todo estaba bien claro, Mas o menos venía a decir que dado la cantidad de accidentes acaecidos en aquella y la anterior temporada no se permitía escalar sin guía profesional ( la verdad es fácil de comprender la proporcionalidad entre las muertes en la arista y la seriedad con que Suiza trata todo lo relacionado con la montaña. Este pais tiene una gran parte de sus recursos turísticos gracias a las mochilas y a su arraigado gremio de guías de alta montaña) . Lo peor de todo, que también estaba bien registrado el precio del paseo

En las cercanias del refugio Hornli

 Ni me lo pensé, ya tenía la decisión tomada, me quedaría esa noche a dormir y enfilaría  mis pasos por la ruta que hasta aquí me trajo, hacia el valle y no es que no crea en la utilidad de esta respetable profesión de guía de montaña, tan solo es que no me apetecía que me subiesen atado por la barriga, anulando mi poder de decisión y menos después de haber hecho la gran mayoría de los tres miles del Pirineo en solitario los dos años anteriores, con el gusanillo que este tipo de escalada deja dentro de uno

El guía se sonreía mirándome al tiempo que me daba la hoja de inscripción en el refugio, la agarre y salí fuera al porche. Una serie de mesas, quizás cuatro o cinco con un banco largo a cada lado de ellas hacían las veces de terraza, en la que había algunos montañeros o excursionistas tomándose algo, me senté y observe a mi alrededor, un grupo formado por tres montañeros de apariencia bien curtida me lanzaron el típico saludo de movimiento de cabeza y cejas, al que respondí de igual manera sin prestarles mayor atención. Buscaba mi bloc de dibujo entre los trastos que abarrotaban la mochila y lo encontré, también encontré el lapicero necesario para rellenar la pernocta.

La tarde aquí arriba en medio de la pared del Cervino ya habría merecido la pena del viaje, y de esa manera lo acepte.

Dado que mi llegada hasta aquí había sido con tiempo de sobra, decidí darme un paseo ( Como si hubiese sido poco paseo ya ) me llamaron la atención unas tiendas de campaña tipo iglú, y el lugar donde estaban instaladas, una explanada hecha sin duda a propósito para tal función. Pase al lado de una caseta a la que no encontré utilidad alguna, salvo que fuera el generador del refugio. Llegado a la altura de las tiendas recuerdo que me dieron envidia y pensé que sería buena idea para otra ocasión el traer la mía y hacer el campo base aquí mismo.

 continúe durante un buen trecho, hasta encaramarme en lo alto de un risco. La vista sobre el refugio era única. El sol ocultándose tras el glaciar como queriéndole arrancar con sus reflejos parte de los hielos perpetuos y la tranquilidad que experimente, es una imagen colmada de sensaciones que aun tiene su esquinita en mis recuerdos. Abajo los colores se entremezclan gris de rocas, blanco de nieve y el azul envolviendolo todo. Pero como no solo de imágenes idílicas vive el hombre, me dispuse a comer, no es que hiciese calor precisamente esta tarde de julio a esta altura pero apetecía estar fuera apreciando las vistas. Había sacado de mi mochila alguna cosa comprada en Zermatt horas antes. Porque en estas alturas solo los más pudientes piensan en utilizar los servicios de bar y cocina, en esto andaba yo cuando el grupo de escaladores salía del interior del refugio, también con lo que parecían bolsas de comida y alguna botella, se sentaron en el mismo sitio en el que antes los había visto.

 Alguna mirada cruzada con ellos, otras al queso, el pan y las aceitunas que me estaba comiendo, se estaba bien pese al frio que comenzaba a sentir y una cosa estaba clara, los mosquitos de la noche anterior en el camping, no subirían hasta aquí

En esto uno de los tres, el más bajito se acerco a mi mesa

-¿Hola tu español?- pregunto y me pillo dándole un buen trago a la lata de cerveza

-Sí, ¿y vosotros?  Respondí

Polaco nosotros polaco, ¿tu escalar cima mañana? –

O algo parecido entendí a lo que respondí negativamente al tiempo que intentaba hacerle comprender

– Yo no guía, no escalo con guía, así que para abajo mañana

Los otros dos de la mesa llamaron al que estaba con migo, y este a su vez me decía

– Tú ven a la mesa nuestra

Pues porque no me dije, agarre mi cerveza y me senté

El bajito me explico que estuvo en Barcelona trabajando en algo referente a los barcos o el puerto, y que ellos no contratarían guía, que ya habían escalado otra vez el Cervino y que me había escuchado hablar con el guía. En el rato de charla salió el tema de las profesiones al decirles la mía, uno de ellos el que parcia mas callado y mayor le dijo algo al bajito y este me tradujo

-Su padre minero de carbón como tú por 30 años

-Huy yo solo seis años – le dije

Total que así estaba la cosa cuando empezaron a hablarse en la lengua que Dios y su madre les dio a entender y yo allí como tonto

-¿Tu bienes con nosotros sin guía?- me dijo y continuo-Nosotros bajaremos por Italia pero tu si quieres regresas por aquí

Dicho sea de paso que la cima del Cervino hace frontera entre Suiza e Italia y que ambas vertientes tienen descenso parecido

Me lo pensé el tiempo justo para decir que si

A las seis de la mañana decimos que nos vamos para abajo, tu también dices eso- Sin duda que ya sabían que hacer así que respondí afirmativamente y confirme- Bien a las seis

Y así paso aun no eran las cinco y media de la mañana cuando se empezó a escuchar movimiento y susurros en la zona de literas en la estábamos siete personas, escaladores mochileros. Supongo que en la zona de habitaciones estarian los turistas de blancos calcetines vistos la tarde anterior, estos si seran subidos por la barriga, aunque la verdad no creo que todos los que vi hiciesen apenas la tercera parte de la arista. Así que yo también me puse en orden, las dos camisetas, dos pantalones, el forro polar trango y el inapropiado chubasquero y las botas

La mañana pasaba bien ya encaramados en la arista y despues del pequeño rodeo que tubimos que dar a fin de evitarle la tentacion de salir al guarda, al ver nuestras luces dirigirse hacia la via de subida. Al principio me entro una tiritona incontrolable, casi nerviosa y dificil de disimular. Por momentos el glaciar nos enviaba ráfagas heladoras y como la noche anterior había estado totalmente despejada en los lugares mas expuestos había cristalizado el rocío, cubriendo las rocas con una fina y quebradiza capa de hielo que crujia bajo nuestras botas

En la arista Hornli

  Había tramos con una gruesa cuerda blanca anclada a la roca mediante piquetas metálicas, nosotros nos uníamos a ella con un mosquetón y al arnés mediante una cinta. En ocasiones era necesario el soltarse y pasar la piqueta, este era el momento más peligroso, algunos tramos eran bastante aéreos y con salida al abismo, sobre el glaciar a nuestra derecha.

Uno de los pasos expuestos

CONTINUARA…

Picos del infierno


ROCA DE APARIENCIA OXIDADA COMO EL HIERRO VIEJO

Unas cuantas curvas más y ya se presagiaba el fin de esta mareante carretera, mil curvas que nos hacían recordar el desayuno tomado casi de madrugada. Tuiza de arriba aparece ante nosotros, solitario y casi abandonado pero con ese aire acogedor y nostálgico de los pueblos que guardan el espíritu montañero de tiempos pasados. Ya pertrechados con lo que creemos necesario dentro de nuestras posibilidades y después de echar una última mirada hacia atrás (no sería la primera vez que algo se queda tirado en el suelo al lado del coche). El camino, senda cruza el pueblo y asciende de forma súbita hasta encaramarnos en pocos metros sobre los tejados, algún perro nos da la bienvenida o nos despide, o tan solo nos pretende alejar de sus dominios. El frio helado de la mañana tomado a tragos cada vez menores, nos colma de sensaciones ya vividas y gratificantes. De aquel mareo ya no queda nada, bromeamos con el recuerdo de alguna arcada inesperada mientras ascendemos paso a paso por el empedrado camino. El sol que ya luce esplendido en lo alto nos calienta y reconforta la cara. A la espalda las pesadas mochilas que cargadas con cuerdas y clavijas para la escalada, una pequeña tienda iglú, los sacos de dormir y las colchonetas auto inflables asi como los múltiples trastos necesarios para pasar los tres días con un mínimo de comodidad, les confieren un aspecto fofo y con michelines que a ojos de los nativos del poblado habrá sin duda de parecer simpático, cuando menos

 El sendero pasa alguna portilla de hierro que dejamos cerradas una vez al otro lado. En algunas ocasiones, el ganado que pasta en el puerto, enfilo camino abajo, como si no tuviesen bastante comida con el exuberante verdor del puerto allá arriba, como procesionarias con el consiguiente enfado del campesinado acordándose de los antepasados de cuanto montañero se le cruzase con ellos ese día

 Llegamos al refugio, y nos dirigimos a su fuente abrevadero, extenuados y sudados, hacerse de un tirón toda la ascensión hasta aquí tan cargados es tarea ardua, pero si no se hace de esa manera, no se ve avance. Peña Ubiña nos saluda con esos reflejos que solo esta montaña presume y mientras nos despojamos de la pesada carga admiramos nuestro alrededor. A mí me sobra el anorak (que aun no siendo muy pesado ni de esos bien caros con los que te sientes en el mismísimo infierno cuando hace calor).tengo la espalda hecha un charco, me quedare solo con el forro polar y sin nada bajo el. La camiseta la remojo en la fuente y la pondré a modo de turbante, de paso que se seca me hace el favor de refrescarme la cabeza. Mi hermano que ya está con la mochila puesta y con un mapa entre sus manos, me llama la atención mientras ando en estos quehaceres, con su brazo extendido me indica la ruta a seguir

 Ascendemos por la margen derecha del camino que aquí se bifurca, a la izquierda se dirige por una serie de terrazas poco marcadas hacia el collado de Cerreos, ruta obligada para la ascensión de las Ubiñas. La ruta que seguiremos nos obliga a ascender la ladera bien empinada que da acceso a los Fontanes y Picos del infierno, este nuestro objetivo

 Son estos picos una serie de escarpaduras formadas a partir de la erosión de una gran mole rocosa de apariencia oxidada, oscura como el hierro viejo y a la que su nombre le va como anillo al dedo. Verticalidades de roca descompuesta que no dan precisamente tranquilidad durante la escalada

 Ya coronamos el punto más alto de la ladera y nos queda la bajada hasta alcanzar el lugar de acampada, un amasijo de piedras nacidas en épocas de glaciaciones que forman la morrena difícil de transitar…

UN ENCUENTRO CASUAL


La playa esta como cualquier otro día de cualquier otra semana anterior, ya son muchos los años recorriendo cada rincón, cada gran roca, cada oscura oquedad y de sestear bajo el calor del sol filtrado suavemente inundándolo todo de luz , pero que mas dan los años cuando lo único que se tiene en cuenta es el trascurrir desde el amanecer hasta el oscurecer, sin faltar un solo día a la cita. Fuertes temporales ya hicieron callo en su cuerpo y en los recuerdo de tiempos vividos. Mares encrespados de aguas y arenas agitadas que parecen querer arrancar del fondo hasta lo más sujeto, han dado forma a su cuerpo y a su carácter, solitaria en extremo y luchadora, nunca tuvo una vida fácil desde que nació y ya entonces tuvo que luchar incluso con sus hermanos por conseguir un bocado, aprender del día a día a sobrevivir.

Cuando me cruce con ella aquel día por tierras gallegas, no era uno predestinado para ello había decidido ir a pasar el día hacia tres horas nada mas, un penoso suceso laboral acaecido hacia dos días en el pozo donde trabajo, y la necesidad de estar solo algún tiempo me puso en ruta desde tierras asturianas hasta esta magnífica costa del bellísimo paraje de Cabo de Bares, en la acogedora y exuberante Galicia, ese mas el tiempo que necesite para vaciar el coche y pertrecharme con mis aparejos, mis herramientas para disfrute y penalidades a veces en el entorno costero. La playa estaba impresionante, majestuosa el color verde grisáceo y las pinceladas de blanco del espumero y la ola

Una fuerte pendiente recorre el pueblo de bares dividiéndolo en dos, callejuelas solitarias en este frio día que me recorro a paso acelerado, como falto de tiempo, tosiendo por el exceso de aire puro, y por la mar que viaja con el viento hasta dentro de mi pecho, aires me llenan estos sufridos pulmones de minero que busca espacios abiertos para desintoxicarse de lo profundo, como antídoto natural a todas esas horas oscuras a ochocientos metros bajo la rompiente y que tallaron mil surcos dañinos dentro de mi

No tarde en reducir el avance, la arena mas alejada del mar esta muy suelta, cuesta andar y parece como si cada dos pasos adelante diera uno hacia atrás, hago recuento de lo que llevo no mucho la verdad, una vara bien antigua de tres tramos y tres metros y con los escritos que el paso del tiempo ha dejado sobre ella, rozada por las muchas salidas , una caja de plástico con unas buenas tiras de calamar de veinte centímetros y una mochilita con el omnipresente chubasquero, también algún artificial que se hoy no empleare, una libretita roída donde apuntar cuanto crea necesario . Miro el agua buscando señales, y abriéndome a las sensaciones que me trae, ya atisbo aquel sitio que me gusto la vez anterior, unas rocas altas rompen la uniformidad del arenal y se meten hacia el mar, imagino corrientes y también pozas escavadas por ellas

Otro lance y otro más que mas me da no tener picada alguna, me encuentro bien pese al frio día de invierno soleado y luminoso, este lance contra aquel hueco la tira avanza bien, es pesada, larga y blanca como el mejor de los anguilones que pueda comprar. De pronto siento un golpe la caña se arquea zumba el freno y de pronto pierde tensión, fácil es de saber que algo detuvo la recogida y no fue una roca, fue una buena picada

Ella se acerco y sin duda, necesitaba calmar su hambre, en su estado el cuerpo le pide más alimento y lo habría de conseguir aunque para ello se expusiese más de la cuenta, la figura que cortaba el horizonte era la mía, la de un hombre solo, haciendo movimientos extraños pero que de ninguna manera parecían peligrosos para su integridad, así que porque irse de su casa, de su parcela de mar en la que tantos años había pasado y tanta prole había traído a este mundo. A la espera paciente de que algo tan atractivo como lo que tuvo en su boca hace un minuto, surcase distraído nuevamente por su protectora morada, y en efecto apareció deslizándose con el atrayente contoneo de la fresca comida, mil datos recorren como un flas cada rincón de su cuerpo disparando instintivamente una frenética carrera, hasta que con una potente aspiración de agua sintió en su paladar la dulzura del sabor conocido, pero algo no está saliendo como siempre, un punzado de dolor como el que ya sufrió años atrás cuando era inexperta, más joven y mucho más violenta, extraños peces las escorporas que mueren haciendo sufrir de lo lindo el paladar de los atrevidos. En esta ocasión es distinto, su labio no puede contener el empuje, no podría ser un animal de los grabados en su instinto a lo largo de los milenios, más fuerza y de vez en cuando parece que ya no hay solución y sin embargo cede la tensión, extraños momentos que jamás vivió

Ya hace un buen rato que mi caña parece estar a punto de partir, un hilo fino como el que me gusta emplear para sentir al pez podría partirse en una carrera del pez, del que ya se su identidad, no podría ser otra, es ella. Tira mas fuerte cada vez que consigo subirla a la ola, después carrera lateral, mis pies mojados y mis pantalones empapados hasta las rodillas

Esto se está alargando mucho y ya no me gusta tanto, pero ella es fuerte y lucha por su vida, por su libertad y por seguir viendo los amaneceres y los atardeceres, también por sentir otro día mas el sol calentar su cuerpo

Ya la tengo vencida, última ola y sobre la arena, me acerco aun temblando ,es preciosa su verde plateado impoluto da mil reflejos sobre mis ojos, la levanto del suelo y me mira, cinco kilos de puro musculo y algo que me chorrea recorriendo mis brazos, lechoso y rosado como su prominente vientre, la miro yo también, le saco el anzuelo la agarro con las dos manos y me adentro en las olas, amiga gracias por el momento y por borrar de mi mente los malos momentos vividos esta semana, con la muerte de un compañero, al que un maldito costero alcanzo mientras barrenaba

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Pasion por las montañas